
No creo que haya existido una época con medios de difusión más efectivos, directos y económicos, como la que vivimos. Ya experimentamos la explosión de Internet y ahora, bueno, ya hace un tiempo, se ha activado uno de sus detonadores más poderosos, las redes sociales.
Hace tiempo, crear una web era una tarea ardua y profesionalizada. Sin embargo, actualmente, por medio de las redes sociales, con pocos recursos y el debido asesoramiento por parte de profesionales, llegar a millones personas, ofreciéndoles servicios y productos es, relativamente, sencillo y económico. Entonces, me pregunto, ¿qué está pasando?, ¿nos invade el temor o quizá la vagancia de consultar?, ¿seguimos cayendo en el error de creer que sin un presupuesto multimillonario no hay nada que hacer?, ¿o acaso volvemos a relegar a un último plano el cuidado de la imagen de una marca?. Los datos de este articulo de “el economista” no dejan lugar a dudas: hemos montado un mercadillo gigante y no hay nadie detrás de las paradas para atendernos. Al final, solo se comprará allá donde nos respondan, y, claro está, ya no tiene por que ser en la tienda de al lado de casa...
Leer el articulo en el economista


